Permaneciendo en Cristo
La gracia de Dios no solo nos salva, sino que también nos capacita.
“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres…” (Tito 2:11). ¡Qué gran noticia! Pablo ensalzó la gloriosa gracia de Dios, que nos salva. Fin de la historia, ¿verdad? No, ese no es el final de la historia. Pablo añadió rápidamente que esta misma gracia nos está enseñando que “…renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tito 2:12).
Pablo estaba describiendo aquí lo que significa permanecer en Cristo. En otras palabras, la gracia de Dios no solo nos da vida eterna, sino vida abundante ahora. El papel que desempeñamos al permanecer en Cristo nos lleva a una vida bendecida, piadosa y en paz.
Pablo no se detuvo ahí. Él instruyó con valentía a Tito: “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tito 2:15). Recuerda, el tema de Pablo en este pasaje es la gracia. En esencia, él estaba afirmando: “Cuando se predica la gracia, pero no te enseña a negar la impiedad, algo falta”.
Si queremos servir a Jesús, no podemos evitar la corrección, ya sea que provenga de la Palabra de Dios o de nuestros amigos respetados. Sin embargo, también se nos promete esto sobre la poda correctiva de Dios: “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11).
Su poda es poderosa, tanto en su dolor como en su glorioso fruto. ¿Te falta paz? ¿Te has desviado de tu fuente de vida y has estado bebiendo de otras? Pídele a Dios que lleve su poda a tu corazón. Él puede cortar y llevarse lo que no pertenece. Cuando termine, el glorioso árbol de tu jardín quizá parezca solo un tocón; pero lo que crece de ese tocón es un fruto que jamás podrías haber imaginado, algo que no podrías haber producido por tu cuenta.
Autor: Gary Wilkerson
Fuente: worldchallenge.org
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