«La vida está en la sangre»
El ataque fue rápido y sorpresivo. Los atacantes eran hombres armados de machetes. Juana Garrido del Ángel, valiente mujer, se defendió como pudo. Era el 20 de mayo de 1983, en Ciudad Madero, Tamaulipas, México. Al intentar defender su cabeza de uno de los golpes, Juana levantó la mano. La afilada hoja del machete no le dio en el cráneo, pero sí le seccionó la mano izquierda. Juana no se inmutó. Recogió la mano del suelo, la envolvió en su chal, y se dirigió con la mano cortada al hospital civil de la zona. Allí no pudieron hacer nada por ella. Así que Juana fue al Hospital Zonal del Instituto Mexicano del Seguro Social. Y a pesar de que habían transcurrido 48 horas desde el ataque y que por consiguiente la mano estaba prácticamente muerta, el cirujano Manlio Calogero Speziale realizó un milagro quirúrgico: le suturó la mano con tanta pericia que la salvó. En cuatro meses más, la mano le sería otra vez tan útil como lo era antes. He aquí otro milagro, esta vez por concepto de la restau...