Nuestros Guías en esta Vida
Hace años, mucho antes de los teléfonos inteligentes y sus prácticos mapas, un grupo de amigos y yo hicimos un viaje por carretera a Texas para ver el Álamo. Uno de los chicos de nuestro grupo se ofreció a guiarnos. “San Antonio es mi ciudad natal, y me encantaría ser su guía”, dijo. Sin embargo, una vez que llegamos a San Antonio, las cosas se volvieron un poco confusas. Estuvimos conduciendo y conduciendo, hasta que algunos notamos que habíamos pasado por la misma tienda tres veces. “¿Oigan, no estamos dando vueltas?” preguntó alguien. “No, no, ya estamos cerca”, nos aseguró mi amigo. Pasaron horas. Nos encontramos en una zona peligrosa de la ciudad, luego en un enorme embotellamiento, y después dando vueltas otra vez. Finalmente, alguien le dijo a mi amigo: “Oye, pensé que conocías el camino. Dijiste que esta era tu ciudad natal”. “Lo es”, respondió, “pero nos mudamos cuando yo tenía dos años”. Obviamente, mi amigo no era nuestro guía ideal. Tenía buenas intenciones, pero no tenía i...