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Una casa de oración

Y enseñaba diciendo: “¿No está escrito que mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Marcos 11:17a (RVA-2015) Nota de la editora: ¡El devocional de hoy forma parte de nuestra serie sobre la Semana Santa! Acompáñanos en este viaje para experimentar el poder del amor de Jesús, recordar Su sacrificio y caminar en la victoria de Su resurrección. Oramos para que esta serie prepare tu corazón para la alegría de la Pascua. Suscríbete ahora. Durante años, orar fue un desafío para mí. Me sentía confundida sobre las palabras adecuadas o incluso cuál era el propósito de orar. De todos modos, ¿ no lo tenía Dios todo resuelto? ¿Marcarían la diferencia mis oraciones? En la secundaria, una de mis primeras amigas cristianas oraba constantemente. Sin importar la situación, sin importar lo desesperada o trivial que fuera, ella era la primera en recurrir a mí y decirme, «deberíamos orar». Seré sincera, a menudo no oraba con ella. Esto fue al principio de mi relación con Dios, y todaví...

La espada del espíritu

Lea: Efesios 6:16-17   “... y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Efesios 6:17   En este versículo, “la palabra de Dios” no se refiere a la Biblia completa. Hay dos palabras que se usan en las Escrituras para “la palabra de Dios”. Una es la palabra familiar logos, que se usa en el primer versículo del evangelio de Juan: “En el principio era el Verbo (Logos), el Verbo (Logos) estaba con Dios y el Verbo (Logos) era Dios" (Juan 1:1). Después tenemos otra palabra, rhema, que es distinto en su significado. Logos se refiere a todo lo que Dios ha declarado, la declaración total de lo que ha dicho Dios. Rhema se refiere a un dicho concreto de Dios, a un pasaje o un versículo que tiene una aplicación especial a una situación inmediata; para usar un término moderno, es la Palabra de Dios aplicada a la experiencia, a nuestra existencia. Rhema es la palabra que se usa aquí. La “espada del Espíritu” es el dicho de Dios aplicado a una situación concreta. Ésta es la gran a...

Cuando Toda Esperanza está Perdida, Cree en las Promesas de Dios

“Abraham confió en Dios cuando Dios quiso probar si él lo obedecería o no. Por eso Abraham tomó a su hijo Isaac para ofrecerlo como sacrificio. No le importó que fuera su único hijo, ni que Dios le hubiera prometido que por medio de Isaac tendría muchos descendientes”. Hebreos 11:17-18 (TLA) ¿Alguna vez has sentido que tu esperanza muere? Puedes saber que la esperanza está muriendo cuando te escuchas a ti mismo decir la palabra “nunca”: “Nunca me casaré. Nunca conseguiré ese trabajo. Nunca tendré hijos”. Sin duda no estás solo. Uno de los más grandes héroes de la fe en la Biblia, Abraham, se sintió así. Romanos 4:18 nos dice: “Cuando Dios le prometió a Abraham que tendría muchísimos descendientes, esto parecía imposible. Sin embargo, por su esperanza y confianza en Dios, Abraham llegó a ser el antepasado de gente de muchos países que también confían en Dios” (TLA). ¿Qué haces cuando la esperanza muere y estás listo para rendirte? Confías en lo que Dios ha prometido. ¿A dónde acudes cua...

Separación

La noche antes de su crucifixión, en la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos: “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis” (Juan 14:19). Qué declaración tan interesante hizo Jesús, sabiendo que los discípulos no la comprenderían. Uno de ellos incluso le preguntó: “Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?” (Juan 14:22). Por supuesto, Jesús tenía una lección en mente. “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él…. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo…. Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis. No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vámonos de aquí” (Juan 14:23,...

«La vida está en la sangre»

El ataque fue rápido y sorpresivo. Los atacantes eran hombres armados de machetes. Juana Garrido del Ángel, valiente mujer, se defendió como pudo. Era el 20 de mayo de 1983, en Ciudad Madero, Tamaulipas, México. Al intentar defender su cabeza de uno de los golpes, Juana levantó la mano. La afilada hoja del machete no le dio en el cráneo, pero sí le seccionó la mano izquierda. Juana no se inmutó. Recogió la mano del suelo, la envolvió en su chal, y se dirigió con la mano cortada al hospital civil de la zona. Allí no pudieron hacer nada por ella. Así que Juana fue al Hospital Zonal del Instituto Mexicano del Seguro Social. Y a pesar de que habían transcurrido 48 horas desde el ataque y que por consiguiente la mano estaba prácticamente muerta, el cirujano Manlio Calogero Speziale realizó un milagro quirúrgico: le suturó la mano con tanta pericia que la salvó. En cuatro meses más, la mano le sería otra vez tan útil como lo era antes. He aquí otro milagro, esta vez por concepto de la restau...

Sale del camino desgastado

Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo. 2 Corintios 10:5 (NVI) Hace muchos años, una amiga compartió conmigo que rara vez había sido elogiada por sus padres. Sus expresiones no eran abiertamente críticas, pero aún así, le hacían sentir que no cumplía con sus expectativas. Le decían frases como, «Es una lástima que obtuviste esa mala nota en tu boletín de calificaciones, de no ser por ello, hubieras logrado entrar a la lista de honor». Lo que parecía como un comentario insignificante por parte de sus padres, se convirtió en un sendero trillado en su mente, no soy suficiente. Mi amiga tenía 40 años cuando me contó esto; esa frase había resonado en su mente por un largo tiempo. Y esa historia de no ser suficiente seguía frenando los sueños y esperanzas que tenía para su vida, y los planes que Dios aún tiene para su vida.  Quizás puedas identificarte. O quizás en tu mente se oye ...

Los padres y los hijos

Lea: Efesios 6:1-4   Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Efesios 6:4   Como es natural, cuando hablamos acerca de los padres, esto incluye tanto a la madre como al padre. Es cierto, sin embargo, que el énfasis recae más sobre el padre, porque él es responsable de aquello en lo que se convertirán sus hijos. Esto es algo muy serio, ¿verdad, padres? La madre podrá hacer cumplir una política, pero forma parte de la labor del padre asegurarse de que sus hijos sean educados como es debido. No hay nada que más deshonre al espíritu del cristianismo que la actitud que adoptan muchos padres: “Yo soy el responsable de ganarme el sueldo, y la labor de ella es criar a los hijos”. ¡No es así en la Palabra de Dios! En la Biblia, la responsabilidad definitiva de aquello en lo que se convierte el hogar es del padre, por lo que esta palabra está dirigida a los padres. Es así como el padre se somete a sus hijos, evit...