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Dos Pasos para Conocer la Voluntad de Dios

“Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche”.  Santiago 1:5 (RVC) Si quieres conocer la voluntad de Dios, necesitas hacer dos cosas: 1.    Admite que necesitas dirección. No nos gusta admitir cuando estamos confundidos. ¡Especialmente a los hombres no les gusta admitir esto! No está en mi naturaleza decir, “¡Oigan, estoy perdido!” y detenerse para pedir indicaciones. Es por eso que, cuando se trata de conocer la voluntad de Dios, es necesario admitir que estamos confundidos y necesitamos dirección. Salmos 25:9 dice, “Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino” (NVI). Si eres arrogante y piensas que ya lo has considerado todo, Dios te dirá, “¡Adelante, inténtalo!” He encontrado personas que me dicen, “he sido cristiano durante 20 años y nunca he sentido el consejo de Dios”. Mi respuesta es: tal vez es porque nunca has admitido que necesitas su consej...

Volviendo a Dios

Algunos cristianos creen que el arrepentimiento significa simplemente dar la vuelta y cambiar de rumbo, pero la Biblia nos dice que el arrepentimiento es mucho más que eso. El significado literal de la palabra “arrepentirse” en el Nuevo Testamento es “sentir remordimiento y reproche por los pecados cometidos contra Dios; estar contrito, arrepentido; querer cambiar de dirección”. La diferencia de significado radica en la palabra “querer”. El verdadero arrepentimiento incluye el deseo de cambiar. Además, simplemente sentir pena no constituye arrepentimiento. Más bien, la verdadera tristeza conduce al arrepentimiento. Pablo afirmó: “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2 Corintios 7:10). Pablo se refería aquí a una tristeza sin remordimientos, una tristeza genuina, que perdura en la vida de la persona arrepentida. Este tipo de tristeza piadosa produce naturalmente un arrepen...

Por la mala conducta de su hija adulta

En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó una mujer en las siguientes palabras: «Yo me congrego en una iglesia donde enseño la Biblia. Mi hija mayor es maestra de inglés, y lleva una vida de desorden, alcohol y relaciones con diferentes hombres.... Los fines de semana se la pasa metida en los bares. »Por ser yo maestra también como mi hija, no puedo dar consejos porque las demás personas me señalan diciéndome que me gusta corregir a los demás, pero que no corrijo a mi propia hija.... He sabido que ella ha dañado algunos matrimonios porque los afectados vienen a mí para informarme de lo que mi hija está haciendo, y me responsabilizan a mí. ¿Qué hago? Ella aún vive bajo mi techo.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »En el Caso 881, le dimos un consejo a una madre con un problema muy parecido al suyo. Le recomendamos que consulte ese caso en www.conciencia.net para enterarse de lo que le aconsejamos. »Una de las diferencias entre ese caso y el...

Gozosamente Apartado

Abraham no era ni cristiano ni judío. Que sepamos, no tenía ninguna relación previa con Dios. Un día, tuvo un encuentro que le cambió la vida. “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1). ¡Así que Abraham hizo las maletas y se fue! Todos veneramos a Abraham como nuestro antecesor en la fe, pero su historia es, en realidad, un tanto peculiar. Era un hombre que lo tenía todo: riqueza y herencia, una esposa maravillosa y abundantes tierras y ganado. A pesar de esto, increíblemente, cuando una voz le dijo: “Levántate y vete”, él la escuchó. Se separó voluntariamente de todo lo que conocía, incluso de las cosas buenas, para seguir a Dios. Ahora bien, permítanme preguntarles a quienes están casados: ¿Les parecería extraño que su cónyuge les dijera que una voz le dijo que renunciara a su trabajo, su casa y sus posesiones, y que se mudara con la familia a otro estado sin ninguna promesa de sustento...

Dos muertes premeditadas

Su enfermedad la había debilitado. No iba a ser posible huir de los perros bravos de aquellos hombres barbudos que estaban haciendo estragos en su tierra. Pero se le ocurrió una idea. Tal vez no fueran tan despiadados que mataran a su niño de un año de edad, sobre todo si lo hallaban indefenso y desamparado. De modo que la pobre indígena se valió de su último recurso en un inútil intento de salvarle la vida a la criatura de sus entrañas: Tomó una soga, se ató al pie a su precioso hijito, y se ahorcó de una viga. Con todo, los perros se abalanzaron sobre el niño y lo despedazaron. Sólo quedó el interrogante de lo que habría pensado aquella madre si hubiera vivido para presenciar el sacramento «cristiano» que se le aplicó a su inocente hijo, pues un fraile español a duras penas lo bautizó mientras agonizaba momentos antes de su sangrienta muerte.1 Este trágico relato de Fray Bartolomé de las Casas nos conmueve no sólo porque trata sobre el amor de una madre por su pequeño hijo, sino tamb...

Nacido para reinar

Lea: Génesis 1:24-26 Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Génesis 1:26   Al hombre le fue dado el dominio sobre todo el universo creado. Fue creado para que gobernase y dominase el mundo en el que había sido colocado. A pesar de que el hombre ha caído, no se ha olvidado nunca de este mandamiento, lo cual explica su interminable persistencia en intentar dominar las fuerzas de la tierra, subir a las más elevadas montañas y explorar los más profundos mares, utilizando a la creación animal para sus propios propósitos. Pero además, la realidad de la caída se ve en el hecho asombroso de que el hombre, que fue colocado en este mundo para gobernarlo, se encuentra ahora a punto de destruirlo todo. A pesar del hecho de que el hombre ha perdido su habilidad para tener el señorío, el deseo de...

Jesús no juzga tu llanto

Jesús lloró. Juan 11:35 (NBLA) Durante una temporada, tenía miedo de llorar en la iglesia. Cuando la canción de adoración hablaba tan profundamente de mi lucha y las lágrimas saladas amenazaban con acumularse en mis pestañas, las apartaba con fuerza. No dejes que te vean llorar. ¿Y si también juzgan tus lágrimas? Te cuento que soy alguien que siente las emociones muy profundamente, lo que significa que también lloro con facilidad. Así que toda esta cosa de “aguantarlo” simplemente no iba a funcionar. Pero estos son los pensamientos que pasan por la mente de una mujer cuyas lágrimas han sido juzgadas. Una mujer que soportó un dolor inmenso debido a abortos espontáneos recurrentes y a la que le dijeron que lloraba demasiado. Muchas de nosotras nos hemos sentido juzgadas por otras en nuestro dolor. Tal vez en un momento vulnerable, alguien disminuyó tu tristeza con un comentario de “al menos…”. Puede haber sido un comentario ligero que no cayó tan ligeramente en tu corazón, como «Dios nec...