«No he tenido la fuerza de voluntad para entregarle mi vida a Dios»
«Desde que dejé de trabajar como funcionario policial, he querido servir a Dios, pero no he tenido la fuerza de voluntad para entregarle mi vida. Le pido a mi Dios que me ayude a despegarme de las cosas del mundo.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »Lo felicitamos por considerar sinceramente lo que significa vivir sin Dios, y por el deseo que tiene de entregarle su vida. Aun los demonios creen en Dios,1 así que nos alegra que usted comprenda que no basta con sólo creer en Él. Servir a Dios significa mucho más. Significa dejar que Él nos guíe, y permitirle ser nuestro ejemplo en cuanto a nuestras costumbres, acciones y actitudes. »Lo cierto es que el Hijo de Dios, Jesucristo, no exige que ninguno de nosotros se purifique a sí mismo antes de comenzar a ser su seguidor. ¿Ha oído usted la historia del ladrón que fue crucificado junto a Cristo? Ese hombre había hecho tantas cosas malas que había sido condenado a muerte. Pero antes de morir, reconoció que Cristo era e...