¿Compartirás tu historia?
pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente presumiré más bien de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9 (NVI) Durante muchos años, cada vez que daba un paso de fe para llevar a cabo algo que sentía que Dios me llamaba a hacer, las voces de crítica y condena estaban allí para recibirme. En los comienzos del ministerio, las voces eran fuertes y crueles. Nunca serás una conferencista. No eres querida. Mírate. ¿De verdad crees que Dios podría usar a alguien como tú? A veces me comparaba con otras personas. Ella es tan inteligente. Ella es tan culta. Ella tiene tantas conexiones. ¿Quién soy yo en comparación a todo eso? Poco a poco, me fui encogiendo. Me alejé. Me puse una máscara de perfección. Pulida por fuera, pero completamente deshecha por dentro. Con el tiempo, el Señor me puso en evidencia. Yo estaba leyendo los libros Mi experiencia con Dios de Henry Blackaby y Victor...