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¿Compartirás tu historia?

pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente presumiré más bien de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9 (NVI) Durante muchos años, cada vez que daba un paso de fe para llevar a cabo algo que sentía que Dios me llamaba a hacer, las voces de crítica y condena estaban allí para recibirme. En los comienzos del ministerio, las voces eran fuertes y crueles. Nunca serás una conferencista. No eres querida. Mírate. ¿De verdad crees que Dios podría usar a alguien como tú? A veces me comparaba con otras personas. Ella es tan inteligente. Ella es tan culta. Ella tiene tantas conexiones. ¿Quién soy yo en comparación a todo eso? Poco a poco, me fui encogiendo. Me alejé. Me puse una máscara de perfección. Pulida por fuera, pero completamente deshecha por dentro. Con el tiempo, el Señor me puso en evidencia. Yo estaba leyendo los libros Mi experiencia con Dios de Henry Blackaby y Victor...

La provisión de Dios

Lea: Génesis 1:29-31   Después dijo Dios: “Mirad, os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, así como todo árbol en que hay fruto y da semilla. De todo esto podréis comer”. Génesis 1:29    El punto de toda esta narrativa es que Dios ha hecho una provisión maravillosa y completa para Su creación. El mundo de la naturaleza está lleno de las más asombrosas evidencias del cuidado de Dios. ¿Cómo es que algunos pájaros pueden volar con un instinto certero por medio mundo y encontrar un diminuto punto determinado de tierra en medio del océano, a pesar de que ésta es la primera vez que han hecho el vuelo? ¿Cómo es que las abejas pueden mantener la temperatura en su colmena con una variación de unos pocos grados, tanto si es un cálido día de verano como si es una fría mañana de invierno en el exterior? ¿Cómo es que ciertas variedades de arañas han aprendido cómo capturar burbujas de aire y construir nidos bajo el agua, empujando esas burbujas hacia a...

Dos Pasos para Conocer la Voluntad de Dios

“Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche”.  Santiago 1:5 (RVC) Si quieres conocer la voluntad de Dios, necesitas hacer dos cosas: 1.    Admite que necesitas dirección. No nos gusta admitir cuando estamos confundidos. ¡Especialmente a los hombres no les gusta admitir esto! No está en mi naturaleza decir, “¡Oigan, estoy perdido!” y detenerse para pedir indicaciones. Es por eso que, cuando se trata de conocer la voluntad de Dios, es necesario admitir que estamos confundidos y necesitamos dirección. Salmos 25:9 dice, “Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino” (NVI). Si eres arrogante y piensas que ya lo has considerado todo, Dios te dirá, “¡Adelante, inténtalo!” He encontrado personas que me dicen, “he sido cristiano durante 20 años y nunca he sentido el consejo de Dios”. Mi respuesta es: tal vez es porque nunca has admitido que necesitas su consej...

Volviendo a Dios

Algunos cristianos creen que el arrepentimiento significa simplemente dar la vuelta y cambiar de rumbo, pero la Biblia nos dice que el arrepentimiento es mucho más que eso. El significado literal de la palabra “arrepentirse” en el Nuevo Testamento es “sentir remordimiento y reproche por los pecados cometidos contra Dios; estar contrito, arrepentido; querer cambiar de dirección”. La diferencia de significado radica en la palabra “querer”. El verdadero arrepentimiento incluye el deseo de cambiar. Además, simplemente sentir pena no constituye arrepentimiento. Más bien, la verdadera tristeza conduce al arrepentimiento. Pablo afirmó: “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2 Corintios 7:10). Pablo se refería aquí a una tristeza sin remordimientos, una tristeza genuina, que perdura en la vida de la persona arrepentida. Este tipo de tristeza piadosa produce naturalmente un arrepen...

Por la mala conducta de su hija adulta

En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó una mujer en las siguientes palabras: «Yo me congrego en una iglesia donde enseño la Biblia. Mi hija mayor es maestra de inglés, y lleva una vida de desorden, alcohol y relaciones con diferentes hombres.... Los fines de semana se la pasa metida en los bares. »Por ser yo maestra también como mi hija, no puedo dar consejos porque las demás personas me señalan diciéndome que me gusta corregir a los demás, pero que no corrijo a mi propia hija.... He sabido que ella ha dañado algunos matrimonios porque los afectados vienen a mí para informarme de lo que mi hija está haciendo, y me responsabilizan a mí. ¿Qué hago? Ella aún vive bajo mi techo.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »En el Caso 881, le dimos un consejo a una madre con un problema muy parecido al suyo. Le recomendamos que consulte ese caso en www.conciencia.net para enterarse de lo que le aconsejamos. »Una de las diferencias entre ese caso y el...

Gozosamente Apartado

Abraham no era ni cristiano ni judío. Que sepamos, no tenía ninguna relación previa con Dios. Un día, tuvo un encuentro que le cambió la vida. “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1). ¡Así que Abraham hizo las maletas y se fue! Todos veneramos a Abraham como nuestro antecesor en la fe, pero su historia es, en realidad, un tanto peculiar. Era un hombre que lo tenía todo: riqueza y herencia, una esposa maravillosa y abundantes tierras y ganado. A pesar de esto, increíblemente, cuando una voz le dijo: “Levántate y vete”, él la escuchó. Se separó voluntariamente de todo lo que conocía, incluso de las cosas buenas, para seguir a Dios. Ahora bien, permítanme preguntarles a quienes están casados: ¿Les parecería extraño que su cónyuge les dijera que una voz le dijo que renunciara a su trabajo, su casa y sus posesiones, y que se mudara con la familia a otro estado sin ninguna promesa de sustento...

Dos muertes premeditadas

Su enfermedad la había debilitado. No iba a ser posible huir de los perros bravos de aquellos hombres barbudos que estaban haciendo estragos en su tierra. Pero se le ocurrió una idea. Tal vez no fueran tan despiadados que mataran a su niño de un año de edad, sobre todo si lo hallaban indefenso y desamparado. De modo que la pobre indígena se valió de su último recurso en un inútil intento de salvarle la vida a la criatura de sus entrañas: Tomó una soga, se ató al pie a su precioso hijito, y se ahorcó de una viga. Con todo, los perros se abalanzaron sobre el niño y lo despedazaron. Sólo quedó el interrogante de lo que habría pensado aquella madre si hubiera vivido para presenciar el sacramento «cristiano» que se le aplicó a su inocente hijo, pues un fraile español a duras penas lo bautizó mientras agonizaba momentos antes de su sangrienta muerte.1 Este trágico relato de Fray Bartolomé de las Casas nos conmueve no sólo porque trata sobre el amor de una madre por su pequeño hijo, sino tamb...