A Quienes el Señor Ama | David Wilkerson
En algunos momentos durante mis años de ministerio, me he sentido abrumado por enemigos que se han levantado contra mí. En esos tiempos sentí la disciplina del Señor como una vara sobre mi espalda. Recuerdo un período en particular en el que estaba siendo calumniado por todos lados. Otros ministros me preguntaban: “David, estoy escuchando cosas cuestionables sobre ti. ¿Son verdad? ¿Todo esto viene del diablo o es Dios tratando de hablarte?” Incluso esa pregunta me ofendía, y quedaba completamente abrumado por el dolor emocional de todo aquello. Me sentía físicamente agotado por la batalla constante y apenas podía enfrentar la idea de ir a la iglesia a predicar. Una mañana, mi esposa literalmente tuvo que levantarme de mi silla en mi estudio. A mitad de camino hacia la iglesia le dije que no podía continuar. Ya no podía enfrentar a otra persona en nuestros servicios preguntándose si yo era un falso. Finalmente clamé: “Señor, ¿qué he hecho para merecer esto? ¿Dónde está mi pecado?” Enton...