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El Dios que viene a buscarte

y le dijo: «Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde has venido y a dónde vas?». Génesis 16:8a (NBLA) Hay momentos en la vida en los que, en vez de correr hacia Dios, huyo de Él. No es porque no lo ame, sino porque mi dolor se siente tan abrumador para sostenerlo en Su presencia. Así que me escapo en mis ocupaciones, distracciones o trato de adormecerme para no sentir, esperando que la distancia de alguna manera calme el dolor. Pero con frecuencia es justo ahí donde Dios me encuentra. La historia de Agar me recuerda que no soy la única que ha tratado de escapar de lo que nos lastima. En Génesis 16, Agar era una mujer esclavizada forzada a pasar por circunstancias que ella no eligió. Cuando su sufrimiento se volvió insoportable, ella escapó al desierto para huir de su dolor. Agar no corrió hacia Dios. Pero lo impresionante de su historia es lo siguiente: Dios no esperó a que ella regresara. Él fue tras ella. El ángel del Señor la encontró en el camino, huyendo, con temor, en medio de su dolor n...

No siendo ya extranjeros

Lea: Efesios 2:19-22   Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Efesios 2:19-20   Pablo dice que aquellos de nosotros que hemos venido a Cristo ya no somos extranjeros ni forasteros. Para empezar, somos “conciudadanos de los santos”. Ha entrado usted en un nuevo reino. Ha cambiado su ciudadanía y se encuentra ahora bajo otra autoridad. Nosotros damos por sentado los derechos de la ciudadanía norteamericana, de tal manera que casi nos hemos olvidado del hecho de que nos encontramos bajo autoridad. El gobierno tiene ciertos poderes sobre nosotros. Nos encontramos bajo autoridad, que es la primera característica de la ciudadanía. Pero lo que hace que nos regocijemos en nuestra ciudadanía es que disfrutamos de ciertos privilegios. Cuando yo viajo al extranjero me alegra siempre ser un ciudad...

La Salud Emocional nos Dirige a Relaciones Saludables

“El corazón alegre mejora la salud”.  Proverbios 17:22 (RVA-2015) Cuando necesitas ser físicamente recargado, tu cuerpo te da varias señales. Si tu estómago gruñe, es hora de comer. Si tu párpado se hace pesado, es tiempo de dormir. Tendemos a notar esas señales, pero a menudo dejamos pasar las otras señales que dicen que necesitamos recargarnos emocionalmente, como el sentido de estar abrumado, en corto circuito, un estallido impaciente o evitar a las personas. Y también dejas de desear amar a las personas cuando tu tanque emocional se está agotando. Para seguir amando bien y hacer las cosas que Dios te ha llamado a hacer, mantén tu tanque emocional lleno. ¿Cómo haces eso? Primero, pasa un tiempo a solas con Dios. Incluso Jesús se alejó de las multitudes cuando necesitaba recargarse emocionalmente. Marcos 6:31 dice: “Pero eran tantos los que iban y venían, que ni tiempo tenían para comer. Entonces Jesús les dijo: «Vengan, vamos a un lugar tranquilo para descansar a solas»” (TLA). ...

Saludos

Saludos Lea: Efesios 1:1-2 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso: Gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Efesios 1:1-2   Esta forma de saludo es la más breve en las epístolas de Pablo, a pesar de lo cual, incluye tres cosas sencillas a las cuales quiero llamar la atención del lector. Para empezar, las credenciales de Pablo: Fíjese usted cómo se describe a sí mismo: “apóstol... por la voluntad de Dios”. Un apóstol era uno enviado con un mensaje. Pablo se gloriaba en el hecho de ser un apóstol de Jesucristo. Y como nos dice en su epístola a los gálatas, el Señor Jesús se le apareció de manera directa. Pablo no aprendió lo que sabía acerca del evangelio discutiéndolo con los otros apóstoles. La verdad que nos transmite es algo que aprendió directamente de Jesucristo, y ésa es su autoridad. Por lo tanto, cuando lee usted a Pablo, está usted leyendo a un portavoz autori...

Enfrenta las Razones Correctas

“¿Y por qué te preocupas por la astilla en el ojo de tu amigo, cuando tú tienes un tronco en el tuyo? . . . Primero quita el tronco de tu ojo; después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo”. Mateo 7:3, 5 (NTV) A medida que aprendes a amar como Jesús, si quieres moverte de la escuela primaria a la universidad, aprende a confrontar los problemas en tus relaciones. Tienes que aprender cómo enfrentar los problemas que te asustan terriblemente — y tienes que aprender a hacerlo en amor. Primero, revisa tu motivación. ¿Cómo sabes si estás confrontando a alguien por la razón correcta? Cuando lo estás haciendo por el beneficio de la otra persona no por tu propio beneficio. Si quieres decir algo porque necesitas sacarlo o desahogarte, entonces no estás confrontando a alguien en amor. ¿Sabías que tendemos a criticar en otras personas las debilidades que odiamos en nosotros mismos? Hacemos esto todo el tiempo. Si conoces tus debilidades y no te gustan en t...

En los lugares celestiales

En los lugares celestiales Lea: Efesios 1:3-14 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Efesios 1:3   Recuerde el lector que todas estas bendiciones están a nuestra disposición en el ámbito al que Pablo se refiere aquí como los lugares celestiales. No significa ir al cielo cuando se muera usted. ¡Tenemos un concepto tan distorsionado acerca del cielo! El cielo, como la mayoría de las personas se lo imaginan, no es un lugar que a mí me resulte atractivo, con su humedad, sus nubes de lluvia, con sus arpas desafinadas y sus túnicas blancas. Un buen folleto de viajes podría hacer que el oeste de Texas nos diera la impresión de ser preferible al cielo. Sin embargo, la mayoría de las personas cree que esto es a lo que se refiere Pablo cuando menciona los lugares celestiales. No, “en los lugares celestiales” es una referencia a las realidades invisibles de nuestra vida actual, y sin dud...

LENTO, un ritmo sagrado

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora… Eclesiastés 3:1 (RVA-2015) Todas las personas en la tierra se despiertan cada día con la misma cantidad de tiempo: 86.400 segundos. Ni más, ni menos. Sin embargo, a menudo tratamos el tiempo como un recurso escaso, apresurándonos como si de alguna manera pudiéramos aprovecharlo más. Durante años, llevaba el ajetreo como una medalla de honor, llenando mis días de tareas y compromisos. Equiparaba el estar en movimiento con importancia y lo llamaba “victoria” cuando caía exhausta en la cama, con la agenda llena y el alma vacía. Estaba cansada y agotada espiritualmente. Demasiado ocupada para orar, demasiado distraída para notar la presencia de Dios, demasiado cansada para adorar. ¿Qué ganaba realmente con este ritmo si me alejaba de Aquel que da sentido a la vida? Una mañana, en medio de otra rutina frenética, me vino a la mente Eclesiastés 3:1: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tie...