«El hombre propone»
Lo tenía todo planeado a la perfección. Se casaría con su amada labradora, que por cierto era bastante robusta, y la criatura que tendrían moriría poco después de nacer. Ante eso su mujer no tendría más remedio que meterse a nodriza, y él, porro y haragán que era, se daría la gran vida. Pero sucedió todo lo contrario: se casó, tuvo gemelos, y su pobre esposa falleció de sobreparto. Ante eso le tocó trabajar más que nunca, hasta la fatiga, para tener con qué alimentar a los gemelos, pues ellos comían como elefantes. De ahí la frase festiva: «salirle a uno las cuentas del cardador». En el cardador de ese cuento se cumple la sentencia, convertida luego en refrán: «El hombre propone y Dios dispone», que se le ha acreditado al respetado autor Tomás de Kempis porque la emplea en su conocida obra titulada Imitación de Cristo.1 Sin embargo, es importante resaltar que Tomás de Kempis no hizo más que poner en circulación la sentencia, pues lo cierto es que tiene otro autor. Aparece en el libro d...