La Fuente de la Adoración
Moisés podía adorar, aunque no estaba lleno de esperanza por Israel. Sabía que el pueblo estaba inclinado a apartarse, que escondían los ídolos de oro que habían traído de Egipto. Aunque Moisés había persuadido a Dios para que los perdonara después de su idolatría con el becerro de oro, él debió haber pensado: “¿Cuánto tiempo más soportará Dios sus deseos ocultos y sus murmuraciones? ¿Cuándo se acabará su paciencia?” Aquí podría parecer que la intercesión de Moisés por Israel era más compasiva que el sentimiento de Dios hacia el pueblo. Sin embargo, la verdad es que Dios no tenía ninguna intención de destruir a este pueblo. Él ya tenía en su mente todas sus promesas para ellos. No, esto era una “prueba de misericordia” para Moisés. El Señor le estaba preguntando a su siervo: “¿Cómo vas a representarme ante el pueblo? ¿Como un Dios vengativo lleno solo de juicio? No. Yo soy misericordioso, paciente y siempre dispuesto a perdonar a mi pueblo.” Está era la revelación y tranquilizó el cora...