El Dios que viene a buscarte
y le dijo: «Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde has venido y a dónde vas?». Génesis 16:8a (NBLA) Hay momentos en la vida en los que, en vez de correr hacia Dios, huyo de Él. No es porque no lo ame, sino porque mi dolor se siente tan abrumador para sostenerlo en Su presencia. Así que me escapo en mis ocupaciones, distracciones o trato de adormecerme para no sentir, esperando que la distancia de alguna manera calme el dolor. Pero con frecuencia es justo ahí donde Dios me encuentra. La historia de Agar me recuerda que no soy la única que ha tratado de escapar de lo que nos lastima. En Génesis 16, Agar era una mujer esclavizada forzada a pasar por circunstancias que ella no eligió. Cuando su sufrimiento se volvió insoportable, ella escapó al desierto para huir de su dolor. Agar no corrió hacia Dios. Pero lo impresionante de su historia es lo siguiente: Dios no esperó a que ella regresara. Él fue tras ella. El ángel del Señor la encontró en el camino, huyendo, con temor, en medio de su dolor n...