Dios Busca a los Consagrados
Israel en los días del profeta Ezequiel era lasciva y orgullosa. Los hombres cometían abominaciones con las mujeres de sus prójimos e incluso contaminaban a sus nueras. Profetas que una vez fueron santos se volvieron apóstatas y ya no discernían entre lo santo y lo profano. Los líderes de la nación se convirtieron en lobos rapaces, buscando ganancias deshonestas, derramando sangre, hablando mentiras y oprimiendo a los pobres. Israel olvidó los caminos de Dios, y la nación se volvió tan débil y mundana que Dios la convirtió en objeto de burla para el mundo secular. Él dijo: “…por tanto, yo te he puesto en afrenta ante las naciones, y en escarnio a todas las tierras” (Ezequiel 22:4). ¡Qué acusación tan severa! Dios le estaba diciendo a Israel: “Han despreciado tanto las cosas santas, entregándose completamente a la lujuria, que voy a quitarles su testimonio.” Ezequiel era ya un hombre mayor en ese tiempo, a punto de salir de escena. Entonces, ¿cómo trató Dios la situación? El destino de ...