Cuando Dios nos encuentra a mitad del camino
El SEÑOR mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes». Deuteronomio 31:8 (NVI) Embarazada de nuestro primer hijo, pasé mucho tiempo imaginando cómo sería su aspecto y qué se sentiría al tenerlo en brazos. Me veía leyéndole cuentos y dando largos paseos por nuestro vecindario. Incluso imaginé su graduación de escuela superior y el día de su boda. Estaba llena de esperanza y expectativas para nuestro futuro. Pero luego, recibimos los resultados de unas pruebas solicitadas por su pediatra y tenían valores anormales, y la vida dio un giro brusco. De repente, nuestro futuro se volvió incierto. Ya no podía imaginar cosas buenas. En mi diario, escribí una pregunta que me pesaba en el corazón: ¿Puede una vida rota seguir siendo una vida bendecida? En los meses siguientes, seguí escribiendo en mi diario pensamientos crudos y sinceros. Poco a poco, empecé a sentir que una respuesta iba tomando forma. Comencé a ver que, sí, una vida ...