Cuando Dios nos guía a enfrentar lo que hemos estado evadiendo
El SEÑOR es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia haciendo honor a su nombre. Salmo 23:1-3 (NVI) Algo dentro de mí gritaba por alivio. Podía ver este patrón en el que me sentía atrapada. Sentía la presión de mis circunstancias, me frustraba cada vez más y luego decidía que simplemente necesitaba hacer más. Pero no estaba funcionando. Dios nunca permitirá que trabajemos hasta el agotamiento para suplir nuestra necesidad de sanidad, y a veces sanar es desordenado. En lugar de dejarme dar otra vuelta más apoyándome en mi propio entendimiento y creando mis propias soluciones, Dios permitió que todo llegara a un punto que ya no podía ignorar. Fue como si le susurrara a mi alma cansada: a veces vas a tener que confiarme aquello que te pido que sueltes, incluso cuando duele y no tiene sentido. Así que me toca soltarlo. Tal vez tú también hayas pasado por lo mismo. Sientes a D...