Viendo la Gloria de Dios
Dios permitió que Moisés viera su gloria para que fuera transformado al contemplarla y lo mismo es cierto para nosotros hoy. Dios nos revela su gloria para que, al verla, podamos ser transformados a su propia imagen. Hoy Jesucristo es la imagen misma de quién es Dios. Cuando nuestro Señor se hizo carne, él fue la revelación plena de la misericordia, la gracia, la bondad y la disposición a perdonar del Padre celestial. Dios reunió todo lo que es su naturaleza y su carácter en Jesús. Toda revelación de su gloria para nosotros ahora tiene el propósito de transformarnos en una expresión de Cristo. El apóstol Pablo entendía muy bien el propósito y el efecto de ver la gloria de Dios. Él lo veía como un poder que transforma al que la contempla, que revoluciona la vida de todo seguidor de Cristo. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3...