Señor, envía los cuervos
Por la mañana y por la tarde los cuervos le llevaban pan y carne…
1 Reyes 17:6 (NVI)
¿Alguna vez has experimentado la provisión de Dios de una manera que nunca podrías haber previsto, justo cuando más la necesitabas?
Me pasó en un aeropuerto a las 6 de la mañana en punto.
Nuestra hija se dirigía a servir en un ministerio a largo plazo de una iglesia al otro lado del mundo. Justo antes de pasar el control de seguridad, se dio la vuelta y pronunció con los labios las palabras “te amo”, formando un corazón con sus manos.
Cuando desapareció, lloré desconsoladamente.
Una mujer se acercó a mí y dijo, «A tu hija la han llamado a una misión, ¿verdad? Le irá muy bien. Dios va con ella». Asentí y lloré en el hombro de una desconocida.
Me contó que su propia hija había sido enviada al extranjero en una misión de largo plazo años atrás. Dios me encontró a través de esta persona inesperada con exactamente las palabras que necesitaba.
Ese momento se ha quedado conmigo. En cierto modo, esa mujer era lo que yo llamo un “cuervo moderno”. Déjame contarte más.
El año pasado, estudié el tema de las mañanas mencionadas en las Escrituras y fíjate que ocurre ¡más de 200 veces! Me encontré con una historia matutina sobre cuervos que me hizo sonreír. “Por la mañana … los cuervos le llevaban [a Elías] pan y carne.…” (1 Reyes 17:6).
En este pasaje, el profeta Elías estaba solo en el arroyo de Querit, apartado de la provisión normal de comida y bebida. Pero Dios proveyó. No a través de un ángel ni de otro profeta ... ¡a través de cuervos!
Es maravilloso, ¿no? ¡Cuervos! Es como el primer servicio de entrega a domicilio del mundo… ¡entrega a domicilio por el hocico!
Esto no solo era improbable, sino, casi escandaloso. Los judíos consideraban que los cuervos eran ceremonialmente impuros e indeseables. Si bien Elías no estaba comiendo un cuervo, algo que Dios había prohibido en Levítico 11:13-15, sin duda dependía de uno.
Para mí, este momento demuestra que Dios a menudo actúa de maneras que desafían las expectativas convencionales. Es un recordatorio de que Dios manda y que puede usar cualquier medio necesario para cuidarnos. Es infinitamente creativo.
Hoy en día, cuando necesito la ayuda de Dios, me encuentro orando una oración sencilla. Señor, envía los cuervos.
Cuando oro eso, estoy diciendo Dios, aparece tal como Tú quieras.
La provisión de Dios rara vez es predecible, pero siempre es personal.
Para Elías, la provisión lucía como cuervos.
Para los israelitas en el desierto, era maná, pan del cielo.
Para mí, era una desconocida en la cola del control de seguridad.
A veces la provisión de Dios viene a través de las personas; otras veces es una paz que no podemos explicar, o una fortaleza que no teníamos ayer.
¿Dónde necesitas que Dios se manifieste inesperadamente hoy? Menciona lo que necesites de Él, y luego haz esta oración ...
Padre, abre mis ojos a la provisión que envías, y tranquiliza mi corazón mientras espero. Hoy deposito mis necesidades en Tus manos amorosas. Señor, envía los cuervos. En el Nombre de Jesús, Amén.
Fuente: proverbs31.org
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