Dios Busca a los Consagrados
Israel en los días del profeta Ezequiel era lasciva y orgullosa. Los hombres cometían abominaciones con las mujeres de sus prójimos e incluso contaminaban a sus nueras. Profetas que una vez fueron santos se volvieron apóstatas y ya no discernían entre lo santo y lo profano. Los líderes de la nación se convirtieron en lobos rapaces, buscando ganancias deshonestas, derramando sangre, hablando mentiras y oprimiendo a los pobres.
Israel olvidó los caminos de Dios, y la nación se volvió tan débil y mundana que Dios la convirtió en objeto de burla para el mundo secular. Él dijo: “…por tanto, yo te he puesto en afrenta ante las naciones, y en escarnio a todas las tierras” (Ezequiel 22:4).
¡Qué acusación tan severa! Dios le estaba diciendo a Israel: “Han despreciado tanto las cosas santas, entregándose completamente a la lujuria, que voy a quitarles su testimonio.”
Ezequiel era ya un hombre mayor en ese tiempo, a punto de salir de escena. Entonces, ¿cómo trató Dios la situación? El destino de Israel dependía de si Dios podía encontrar, aunque fuera un hombre confiable y justo. Él le dijo a Ezequiel: “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé” (Ezequiel 22:30).
Dios dijo lo mismo al profeta Jeremías: “Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré” (Jeremías 5:1).Él le dijo al profeta: “Perdonaré a toda la nación si puedo encontrar solo un hombre que se ponga en la brecha. Todo lo que necesito es un alma que esté completamente rendida a mi voluntad”.
Amados, hoy escuchamos un murmullo de voces en la iglesia clamando por formas más relevantes y contemporáneas de alcanzar al mundo. Se están probando muchos programas extraños y carnales. Sin embargo, en mis muchos años de ministerio, he visto estos programas ir y venir. Dependen totalmente de agradar la carne, sin tener nada que ver con la cruz. Las multitudes que atraen viven vidas vacías e insatisfechas, sin haber sido expuestas al evangelio de separación del mundo y sus deseos. El mundo se burla de estos programas, reconociéndolos como simple necedad. ¡Solo una persona o un ministerio completamente dedicado a Dios se mantendrá firme como testimonio ante el mundo!
Fuente: worldchallenge.org
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